Una alimentación adecuada contribuye en gran medida a preservar la salud del lactante. Las ventajas de la lactancia materna prolongada y de la introducción oportuna de una dieta complementaria están demostradas científicamente.
En 2003, el SWIFS (Swiss infant feeding study), un estudio transversal representativo sobre la alimentación de los lactantes en Suiza durante sus primeros nueve meses de vida, analizó la prevalencia de la lactancia materna, su duración y, por primera vez, el momento de la introducción de una alimentación complementaria.
La comparación de los resultados con los de un estudio realizado en 1994 reveló un claro aumento de la duración de la lactancia materna, fenómeno debido en gran parte a la promoción de la lactancia materna en los últimos años en Suiza. Con una prevalencia inicial del 94 %, la duración de la lactancia materna en 2003 se situó, de media, en 31 semanas. Por su parte, la introducción de una alimentación complementaria se producía entre el quinto y el séptimo mes.