La responsable del Programa de Derechos Humanos, Camille Selleger, de IBFAN-GIFA, tomó la palabra en la 150.ª Junta General Anual de Nestlé celebrada el pasado 6 de abril de 2017 y dirigió su discurso directamente al nuevo director ejecutivo de Nestlé, Ulf Mark Schneider:
Señor director general,
Mi nombre es Camille Selleger y hablo en nombre de la Red Internacional de Acción sobre Alimentos para Lactantes, reconocida como socio esencial por la OMS, UNICEF y la ONU. En este foro, muchas personas ya nos conocen; espero que nuestra preocupación y nuestra legítima petición sean tratadas con seriedad. En nombre de nuestra red, me gustaría darle la bienvenida a su nuevo cargo, que es fundamental en lo que respecta a la salud infantil.
El año pasado, la revista The Lancet destacó que la lactancia materna podría salvar la vida de 800 000 bebés más al año si se aumentaran las tasas. Además, la lactancia materna reduce significativamente los riesgos de alergias, obesidad, infecciones y malnutrición, y mejora el coeficiente intelectual.
De acuerdo con las normas internacionales adoptadas para proteger la lactancia materna de las presiones comerciales, incluida la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, Nestlé está obligada a cumplir el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna y las resoluciones posteriores en todos los países del mundo, independientemente de su legislación nacional en la materia.
Sin embargo, la política de Nestlé no respeta todas las disposiciones del Código ni se aplica en todos los países. Si bien en su informe Creación de valor compartido se cita la inclusión de Nestlé en el índice FTSE4Good, debemos subrayar que los criterios establecidos por FTSE4Good establecen una distinción entre países en función del riesgo de mortalidad infantil y malnutrición, una distinción que no es legítima a la luz de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.
Además, FTSE4Good se fija en las políticas de las empresas, no en su cumplimiento del Código. Nestlé sigue infringiendo el Código de forma regular y sistemática, incluso en aquellos países que usted mismo define como países de mayor riesgo, como la India, México, Indonesia, Tailandia y Bosnia, entre otros. Estas infracciones se describen en el informe de la IBFAN «Breaking the Rules» (Rompiendo las reglas), reconocido como una fuente de información fiable por la OMS, y justifican que mantengamos nuestro boicot a los productos de Nestlé.
Sr. Schneider, usted representa un cambio de generación dentro de Nestlé y quiere reforzar su imagen como empresa que apoya la buena nutrición y la salud óptima: ¿Cuál es su plan de acción para alinear las políticas y prácticas de Nestlé con el Código Internacional y las resoluciones posteriores en todos los países, en su totalidad y sin distinción? ¿Puede confirmar que Nestlé cumplirá con las nuevas directrices de la OMS sobre la comercialización de alimentos para bebés, adoptadas el año pasado?
Gracias.
En respuesta a esta pregunta, el director general de Nestlé, Sr. Schneider, dijo que hay muchas cosas que se pueden criticar, pero que las cosas buenas que Nestlé hace cada día, por millones de familias y niños pequeños en todo el mundo, no suelen recibir elogios suficientes. Afirmó que, en los países en los que el Código se ha incorporado a la legislación, Nestlé lo respeta y mantiene su papel de líder, trabajando en cooperación con las partes interesadas que participan en ese ámbito. Afirmó que Nestlé ha encontrado un buen equilibrio entre el derecho a las prácticas de comercialización y el camino a seguir. Insistió en el hecho de que Nestlé es considerada líder en esta materia incluso por sus competidores y dijo que agradecería que otras empresas siguieran el ejemplo de Nestlé.
La Sra. Selleger comentó entonces la respuesta del Sr. Schneider:
Sr. Schneider, usted sabe que incluso la OMS está muy preocupada por las violaciones que se producen hoy en día y, lamentablemente, su empresa es una de las que más viola el Código Internacional. Este Código fue adoptado en 1981 y se ha complementado con una serie de resoluciones, la última de las cuales fue adoptada el año pasado por la Asamblea Mundial de la Salud. Más allá de las bonitas palabras y del gran trabajo realizado por su empresa, existen violaciones concretas de este Código que afectan enormemente a las madres y los bebés de todo el mundo. Y si quiere que se le considere un líder también en materia de nutrición y salud, le aconsejo que se tome muy en serio este reto y que adapte su política y sus prácticas.
Tras la intervención de IBFAN, otros accionistas tomaron la palabra, plantearon preguntas y pidieron a los directivos de la empresa aclaraciones sobre su informe anual. Al final, y sin dar a IBFAN la oportunidad de responder, la Sra. Christine Renaudin, ya conocida por sus reacciones poco comprensivas a las intervenciones de Patti Rundall, de Baby Milk Action, en anteriores juntas generales anuales, subió al estrado para hacer su declaración. Se refirió a su experiencia en Uganda en 1998, durante un brote epidémico de sida, en el que había visto con sus propios ojos cómo morían niños por falta de leche de fórmula. Dijo que Baby Milk Action debería enviar a sus aprendices a África para que vieran lo necesaria y útil que es la leche de fórmula cuando se trata del VIH. Afirmó que Nestlé salva vidas y que IBFAN y BMA deberían dejar de demonizarla. Su intervención fue recibida con un gran aplauso.
Siempre es interesante observar cómo la empresa da la vuelta al significado de las críticas desagradables. En primer lugar, el Sr. Schneider repitió lo que ya se sabe y no mostró ninguna perspectiva de cambio en las políticas de Nestlé. En segundo lugar, el objeto de la intervención de la IBFAN aquí eran las prácticas de comercialización de Nestlé y no el hecho de producir leche de fórmula para lactantes como tal. La Sra. Renaudin debería prestar más atención al contenido de los discursos a los que se encarga de responder.